Día de torno con Jesús. Comprobación del grosor de las
paredes de las piezas torneadas.
Una de las partes fundamentales del trabajo en torno, es
comprobar que las paredes y el
culo de la pieza recién hecha cuenta con un grosor adecuado. Es decir, que no sea ni demasiado fina, ni
demasiado gruesa y que las proporciones de ambos lados sean las mismas. Para
esto se tienen que sacrificar muchas piezas, cortando por la mitad el cilindro
con un hilo, en un movimiento que va de abajo hacia arriba de la pieza. Esta es
la única manera en que un aprendiz
puede saber si va por buen camino con el torno. El grosor adecuado
permite además un posterior retorneado para eliminar las huellas de los dedos,
corregir algún otro mínimo defecto y sobre todo, definir la base de la pieza.



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